10/09/2014
MI EXPERIENCIA EN EL BANCO DE ALIMENTOS

"Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo". Eduardo Galeano.

Mi nombre es Nátaly Yauri Mandujano (24 años), soy peruana, licenciada en administración de negocios internacionales. Llegué a Tandil a fines de Junio del 2014 por 6 semanas con el propósito de apoyar al Banco de Alimentos Tandil (BAT). La oportunidad de llegar a esa ciudad se dio a través de AIESEC: una organización global sin fines de lucro formada por profesionales, estudiantes y recién graduados que busca el liderazgo jóvenes, desarrollando de distintas maneras el potencial y talento que cada uno tiene.
Hasta ese momento no sabía exactamente cuál sería la manera en la que iba ayudar a la fundación y si podría crear un impacto positivo en esa ciudad, pero desde el principio (incluso antes de viajar) tenía todas mis energías puestas en este nuevo desafío. A lo largo de las semanas me di cuenta que la misión que persigue el BAT tiene un gran valor para la sociedad más vulnerable con el problema del hambre, y que habiendo tantos alimentos que se desperdicien en todo el mundo diariamente muchas personas mueran de desnutrición por lo que considero que la labor diría de todo el grupo de trabajo y los voluntarios es una acción loable y digna de imitar en cada país y ciudad. Fue ahí que mi compromiso se hizo más fuerte y me sentía afortunada de ser parte de esta gran cadena solidaria.
El trabajo del BAT se soporta básicamente en el apoyo de personas que voluntariamente donan su tiempo y esfuerzo para desempeñarse en distintas áreas dentro del BAT. Para la fundación esta contribución es fundamental e imprescindible para cumplir día tras día con nuestra misión y hacer que más alimentos lleguen a las personas más necesitadas. Es por ello que me enfoqué mucho en reclutar más voluntarios más, por lo que conseguimos una nueva base de datos y creamos un grupo de Facebook de voluntarios. Entre otras labores, también definimos las funciones que cada área y los voluntarios que estén a su cargo deben realizar.
En Tandil no solo encontré un espacio para trabajar con libertad, encontré también un hogar, encontré personas de buenos sentimientos y dispuestos a ayudar, encontré un lugar simplemente bello y encantador... me encontré conmigo misma y viví el mejor invierno (y el más frío) de mi vida.
Finalmente quisiera agradecer a Mario, Nati, Lore, Barbi, Sergio, Exequiel y Emiliano; un gran grupo humano que me hizo sentir desde el primer momento como parte de la fundación y que me mostraron su apoyo en todo momento.
Muchas gracias, Tandil. Eres mi lugar especial y a ti siempre volveré. Muchas gracias Banco de Alimentos Tandil, por alimentar mi espíritu y hacerme partícipe de ese grupo que cree que acciones pequeñas pueden hacerse grandes cambios, Gracias porque cambiaron mi vida positivamente y llenaron de alegría mi corazón, las palabras no alcanzan para expresar lo agradecida, bendecida y feliz que soy.